Construyendo ABP desde el Ies. "Bachiller Diego Sánchez", de Talavera la Real

domingo, 4 de octubre de 2015

Tabla de Colaboraciones

Cuando se trabaja en ABP, la forma en que tradicionalmente se estructura el tiempo, el espacio y las interacciones cambia radicalmente. Es frecuente, al principio, tener una sensación de "desorden" o incluso "caos" que suele ser mucho mayor que el desorden o caos que realmente existe. Lo que ocurre es que el profesorado renuncia a una buena parte del control de los ritmos de trabajo y las interacciones, y también del uso del espacio del aula: de repente, las personas que están allí dentro se mueven, se levantan, van, vienen, vuelven a ir...

En el contexto de esa coreografía tan diferente, resulta difícil tener una idea clara en todo momento de quién ha trabajado con quién, especialmente teniendo en cuenta que, en el desarrollo de un mismo proyecto, se pueden utilizar diferentes agrupamientos. Por eso, resulta muy útil utilizar lo que hemos llamado Tabla de Colaboraciones: en la primera columna se anotan los nombres de todos los estudiantes de una clase y, a la derecha, se van añadiendo columnas o cajas a medida que cada estudiante se agrupa con otros para realizar determinadas tareas. En esas columnas o cajas se anotan los nombres de las personas con las que se ha trabajado, la fecha, y una mínima descripción de la tarea realizada, o simplemente palabras clave que nos permitan recordar de qué se trataba. Esta tabla resulta más efectiva si cada estudiante se hace la suya en su cuaderno de proyectos, y si en la pared del aula se cuelga una en la que se registren todas las colaboraciones que se van produciendo.

Es un documento tan sencillo como este:


Nosotros exigimos a nuestros estudiantes que vayan "rellenando huecos" en sus tablas, es decir, que cuando tengan que agruparse de nuevo, no lo hagan con quienes ya tengan en sus tablas, sino con aquellos compañeros con quienes aún no han trabajado. De esta forma se puede ir documentando el progreso en un objetivo que podría ser, por ejemplo, el siguiente: "haber trabajado con cada estudiante de la misma clase, al menos una vez, en el transcurso de un trimestre". De esta forma, enfatizamos la importancia de exponernos a situaciones muy agradables a veces, pero también muy incómodas a veces, cuando "me toca trabajar con alguien que no me gusta", cosa que resulta también difícil para las personas adultas.

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