Construyendo ABP desde el Ies. "Bachiller Diego Sánchez", de Talavera la Real

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Proyecto 3: Quiero trabajar sobre...

       Como señalábamos en otra entrada, en este tercer proyecto damos un paso más: ya no se trata de decidir nosotros un proyecto para nuestros alumnos, un proyecto al que adaptar los contenidos que marca el curriculum, sino de permitir que ellos aprendan y trabajen a partir de sus aficiones, intereses.
¿Alguna vez os habéis planteado por qué nuestros alumnos son incapaces de aprender mucho de los que trabajamos con ellos en clase,o desconectan continuamente de lo que les contamos (aunque para nosostros sea muy interesante), mientras sin ningún problema hablan de música, canciones, fútbol, juegos, demostrando una memoria y una capacidad de aprendizaje enormes? A esta reflexión hemos llegado nosotros, tanto en el desarrollo teórico de nuestro proyecto como por lo demostrado hasta ahora en la práctica de clase: vamos a trabajar las competencias del curriculum a partir de sus intereses.
        Para ello, la base de organización serán los "7 pasos a la hora de desarrollar un proyecto", comentados en  otra entrada.
        Varias ideas, aspectos, han ido resaltando conforme se desarrollaba este tercer proyecto:

- Por un lado, en el grupo aparecen distintos proyectos, diversas líneas de trabajo, lo que nos ha desbordado en algún momento, obligándonos a repensar nuestro modo de intervenir, de observar, de ayudar...
¿Cómo observar e intervenir en tantos grupos a la vez cuando cada uno de ellos está desarrollando un proyecto distinto? Al final dimos con la clave: somos varios profesores los implicados, los que entramos en clase. Simmplemente hay que organizarse, dividirse los grupos/proyectos y observar sólo alguno de ellos, trabajando en equipo. Evidentemente, esto no quiere decir que dejemos de ayudar a los demás grupos, pero la seguridad de que otro profesor "tutoriza" a ese grupo nos permite relajarnos..

- Por otro, los ritmos de trabajo de los alumnos son muy diversos, lo que hace que unos proyectos vayan más adelantados que otros, obligándonos a actuar para evitar el caos... aunque quizás esta no sea la palabra correcta. La palabra "caos" habla de desorganización, de descontrol, de falta de resultados... En realidad lo que nos ha llamado la atención ha sido como hay alumnos que multiplican su actividad, que quieren participar en varios proyectos a la vez, a los que debemos frenar en su afán de hacer, mientras otros se relajan, dejan pasar el tiempo trabajando a su "ritmo".  Esto nos obliga a actuar, tanto con unos como con otros, siempre aceptando que los ritmos de trabajo los marca el grupo; nosotros simplemente observamos.

- Los alumnos tienden a trabajar siempre con aquellos compañeros con los que se encuentran más agusto, algo que debemos evitar. No se han organizado por compartir intereses, sino por amistad. Esto hace que no todos los que están en el grupo de trabajo "quieran" realmente trabajar sobre lo que lo están haciendo, y ahí se pierde intensidad de aprendizaje, aparte de la esencia misma de trabajar por poyectos.

- Al finalizar el proyecto nos damos cuenta de que nuestros alumnos aún no tienen claro (acabamos de empezar, llevan dos meses y tienen 12 años) qué es un proyecto, cuál es el objetivo de lo que hacen y qué diferencias (más allá de los exámenes, las tareas...) tiene lo que están haciendo con respecto a lo que hacían tradicionalmente. Debemos pararnos un momento, volver a explicar, a trabajar con ellos sobre qué es y cómo desarrollar un proyecto.

- Es más fácil integrar contenidos del curriculum (y por tanto es más fácil de explicar a padres, profesores...) en un proyecto diseñado por nosostros que en uno basado en las aficiones de nuestros alumnos... Sin embargo, como hemos señalado antes, el verdadero aprendizaje debe partir de sus gustos, aficiones, intereses...

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