Construyendo ABP desde el Ies. "Bachiller Diego Sánchez", de Talavera la Real
jueves, 7 de enero de 2016
La dinámica del aula: ruídos, salidas del aula, etc...
Tenemos claro que hay diversas formas de inteligencia (inteligencias múltiples) y, por tanto, diversas formas de aprender. No todos los alumnos aprenden, trabajan, igual. No todos necesitan lo mismo para aprender. Nuestra obligación debería ser intentar crear el ambiente adecuado para que todos puedan desarrollar sus capacidades.
Y en este intento han surgido, a lo largo del trimestre, algunos de los problemas más importantes que estamos teniendo, en la diferente forma de aprender que tienen nuestros alumnos y las consecuencias que, al intentar darles solución, se están produciendo.
Veamos....
En las aulas tradicionales, aquellas en las que nosotros nos educamos y que seguimos manteniendo, sólo algunos alumnos alcanzan sus posibilidades. Son aquellos a los que, para aprender, les viene bien el silencio, el orden, la falta de movimiento, el hacer lo que el profesor dice.... No estoy diciendo que esto sea malo, negativo. Sólo señalo que es una forma de aprender, y que a ella no responden todos los alumnos.
¿Qué ocurre con los demás, con los que necesitan moverse, expresar sus opiniones, trabajar en grupo...? ¿Pueden realmente desarrollar todo su potencial en un tipo de aula que choca frontalmente con su manera de aprender? La mayoría no. Son aquellos alumnos a los que llamamos la atención continuamente, no paran de moverse, hablar, dar la lata, se aburren con lo que les proponemos... Es algo que llevamos viendo años y a lo que, hasta ahora, no nos habíamos preocupado de darle solución (por desconocimiento, porque no conocíamos alternativas.....).
Bien aplicada, la metodología de proyectos permite dar respuesta a estas inteligencias múltiples, a estas diferentes formas de aprender, pero necesita de una organización, de un entorno que la permita funcionar, desarrollarse, y en este aspecto es donde se están manifestando algunos problemas, problemas que tiene dos vertientes:
- Por un lado, nuestros alumnos se han educado en un sistema tradicional, en el que el silencio, el estar sentados, el recibir la información sin participar en su elaboración.... ha sido la norma. Después de toda una vida "educándose" en estas normas, la gran mayoría responde a ellas sin cuestionarlas. Se da por hecho, y ellos lo hacen, que es así como debe ser...
Al trabajar por proyectos este modelo de relación desaparece. Se trabaja en grupos, el movimiento y las conversaciones no sólo se permiten, sino que se necesitan... y todo esto ha sido en muchos momentos caótico... Después de muchos años de colegio, los alumnos, a veces, confunden el cambio de normas con la falta de ellas.
Para intentar corregirlo hemos trabajado desde el principio, y seguimos trabajando, con normas de autorregulación (normas de comportamiento y trabajo individuales; elaboración de normas por y para el grupo....) pero aún así nos queda mucho trabajo.
- Por otro, compartimos grupos y espacios con otros compañeros, y se producen fricciones (en buena medida motivadas por lo anterior).
Para que lo entendamos,
¿Cómo evitar los ruidos en el aula si permites el movimiento, la formación de grupos, la discusión y cambio de opiniones, el movimiento del mobiliario para que se adecue al grupo de trabajo? ¿qué hacer cuándo el producto final de un trabajo exige construir, ensayar, cortar...? ¿Cómo no hacer ruido?
¿Por qué impedir a un alumno (o grupo de alumnos) salir del aula si necesita buscar algún material, solicitar ayuda, permisos?
Evidentemente, hemos generado problemas, problemas que este curso estamos intentando solucionar de manera provisional (en ello estamos trabajando) y que para cursos siguientes habrá que trabajar desde el principio, desde la organización de los grupos: en lo posible, espacios separados, compañeros que acepten las particularidades de trabajar así....
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